miércoles, 27 de julio de 2011

Una red para experimentar libremente

Fibras oscuras: Los investigadores usarán recursos de redes inactivas -que se extienden por las las zonas marcadas en este mapa- para llevar a cabo distintos experimentos.
Fuente: ESNet



ESNet e Internet2 han construido una red que sirve como banco de pruebas para ideas que son demasiado intrusivas para las redes que están en uso por el público en general.


Por Erica Naone

En algunos callejones traseros poco transitados de Internet, los investigadores están probando nuevas y radicales formas de transferir información, a menudo a velocidades inimaginables para el usuario doméstico.

Internet2, un consorcio dedicado a desarrollar aplicaciones y tecnologías avanzadas de redes y el Energy Sciences Network (ESNet), que proporciona potentes conexiones de datos para científicos en laboratorios nacionales, universidades e institutos de investigación, están montando redes experimentales sobre recursos de red inactivos, conocidos como “fibra oscura”. Si bien los investigadores aseguran que los avances aún tardarán años en llegar a particulares y empresas, creen que su trabajo asegurará que Internet funcione definitivamente sin problemas en el futuro. Por ejemplo, las redes experimentales podrían permitir a los investigadores actualizar protocolos, anticipar necesidades de seguridad, probar equipos de hardware mejores y ver cómo se pueden hacer redes con una mayor eficiencia energética.

Las organizaciones han trabajado juntas en dos prototipos de redes. Una transfiere datos a unos apabullantes 100 gigabits por segundo -o Gbps (Google dio la campanada el año pasado al anunciar su plan de construir una red de un gigabit por segundo para una comunidad escogida). La segunda se pretende usar para experimentos más arriesgados en arquitectura de redes. Los investigadores quieren encontrar protocolos que transfieran datos más rápido y de manera más fiable, probar hardware de red innovador y experimentar con formas de manejar situaciones complicadas relativas a la seguridad. Dicho de otra forma, quieren hacer el trabajo que podría causar problemas al tráfico normal si se hiciera en cualquier clase de red compartida.

“Cuando quieres hacer algo rompedor, cuando quieres probar algo realmente radical, no puedes hacerlo en una red que la gente está usando”, aseguraRobert Vietzke, director de servicios de red de Internet2. A pesar de esto, resulta útil probar estas ideas en una infraestructura de red real. Antes, comenta, los investigadores tenían que comprar rollos de fibra, instalarlos en sus laboratorios e intentar simular una red nacional. Usar fibra oscura les permite probar ideas a una escala mayor y conseguir tráfico real (sin interrumpirlo). Esto hace que sea mucho más fácil pasar de experimento a prototipo, a la instalación real.

La fibra oscura son cables de fibra óptica que actualmente no están en uso. “Con el estallido de la burbuja de las punto com, esta fibra pasó a estar disponible a precios de liquidación”, afirma Steve Cotter, jefe de departamento de ESNet. Aunque el precio de la fibra oscura ha vuelto a subir en los últimos años, según asegura Cotter, la crisis económica ha vuelto a abaratarla. ESNet e Internet2 han aprovechado la oportunidad para alquilar fibra durante los próximos 20 años.

Para la red de 100 gigabits por segundo, ESNet e Internet2 han instalado equipo y software para permitir que la red funcione. Sin embargo, el banco de pruebas experimental, que es una red separada, se queda a oscuras, abierto sólo a los equipos o protocolos que los investigadores quieran añadirle.

Por ejemplo, comenta Cotter, se sabe que los protocolos actuales para transferir información a través de Internet, como el modelo TCP/IP están ya muy viejos. Estos protocolos que tienen décadas de existencia se vienen abajo sobre todo en situaciones con un gran ancho de banda. Cotter espera que los investigadores prueben nuevas alternativas.

El banco de pruebas de fibra oscura proporciona una forma de ensayar con nuevo hardware, por ejemplo aparatos como los routers ópticos, que combinan componentes ópticos y electrónicos. También podría ser muy útil para investigadores de seguridad. “Es muy difícil hacer ‘inspección profunda de paquetes’ a 100 Gbps”, afirma Cotter, refiriéndose a una técnica que se suele usar para buscar tráfico de red malicioso. Añade que es importante anticiparse a lo que podría pasar si spammers o hackers malintencionados consiguieran acceso a un gran ancho de banda y desarrollar defensas contra ellos.

Cotter también piensa que las nuevas redes “abren todo un nuevo campo de investigación” sobre la eficiencia energética de los aparatos de red. Quiere recopilar datos sobre el consumo energético en tiempo real y correlacionarlo con los patrones de tráfico para ver cuándo la propia red se convierte en un consumidor excesivo de energía. Los centros de datos han sido objeto de numerosas atenciones por la energía que consumen, afirma Cotter, pero la energía que se usa para mover datos por el mundo también es relevante.

Lachlan Andrew, becario del programa ARC Future Fellow en el Centre for Advanced Internet Architectures en la Swinburne University of Technology, asegura que la red de 100 gigabits por segundo “será muy útil para quienes están experimentando de principio a fin con protocolos tipo ‘capa de aplicación’”. Esa red no será de gran ayuda a los investigadores que quieran estudiar la estructura profunda de la red o el hardware que se usa para hacerla funcionar, pero está bien para quienes quieren probar software en condiciones de un gran ancho de banda, afirma Andrew.

La red de fibra oscura, sin embargo, permite a los investigadores estudiar las redes a cualquier nivel que deseen. Pero requiere que instalen su propio equipo en numerosos puntos dentro de la red para “iluminar la fibra”. Andrew sostiene que esto es una gran oportunidad para los ingenieros eléctricos que están trabajando en hardware de redes, pero puede ser un proyecto caro para otros.

Las nuevas redes “proporcionarán un entorno realista, de tecnología punta flexible para experimentar”, comenta Steven Low, profesor de telecomunicaciones e ingeniería eléctrica en el Instituto de Tecnología de California (Caltech, en Estados Unidos) e investigador de arquitecturas de red. “Un entorno así será decisivo para las investigaciones aplicadas de redes de última generación”.

Vietzke asegura que la construcción, tanto de la red de 100 Gbps como del banco de pruebas de investigación de fibra oscura, está ya muy avanzada. La primera fase se habrá completado a finales de este año. La siguiente fase, que ampliará la red a otras ubicaciones, se habrá completado dentro de un año.

No queda claro exactamente cuáles van a ser los resultados del acceso a las redes y Vietzke sostiene que en parte eso es lo interesante. “No creo que se hubiera podido imaginar que el entorno con un ancho de banda muy grande [disponible habitualmente en universidades y centros de investigación] iba a transformar la política global, el comercio y la economía como lo ha hecho en los últimos años”, afirma. Vietzke señala no sólo los avances científicos, sino invenciones salidas de los colegios mayores, como Facebook y Napster. Según él, tenemos todas las razones del mundo para creer que la próxima generación de Internet sea igual de rompedora.

Copyright Technology Review 2011.

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