martes, 15 de mayo de 2012

Apostándolo todo a lo móvil

Fuente: Technology Review


Para algunos inversores de Silicon Valley, la computación móvil es lo único por lo que merece la pena apostar.

A pesar de que el precio de compra es una anomalía, el mensaje que hay detrás del acuerdo -mil millones de dólares (unos 760 millones de euros)- para comprar Instagram, la aplicación para compartir fotos, no lo es: el dinero está en las aplicaciones.
Es una idea repetida por innumerables start-ups que ahora desarrollan aplicaciones de software para teléfonos inteligentes y tabletas. Todos esperan llevarse su parte de los 6.000 millones de dólares (unos 4.500 millones de euros) en ingresos que según Forrester Research generaron las aplicaciones en 2011, entre ventas y anuncios. Forrester prevé que los ingresos de las aplicaciones se dupliquen este año, alcanzando los 12.000 millones de dólares (unos 9.000 millones de euros), una cifra impresionante para un mercado que aún no ha cumplido los cuatro años.
El tamaño del mercado móvil y su rápido ritmo de crecimiento han convencido a algunos inversores de la conveniencia de centrarse exclusivamente en él. La firma de capital riesgo Kleiner Perkins Caufield & Byers, por ejemplo, va a invertir 200 millones de dólares (unos 150 millones de euros) de su fondo iFund en software móvil. Ahora, algunas incubadoras y aceleradoras de start-ups (que ofrecen financiación y a veces espacio de oficinas por una participación en las nuevas empresas) también se están pasando a un modelo exclusivamente móvil, entre ellas Tandem Capital y Archimedes Labs.
Pero, ¿no resulta arriesgado apostarlo todo al móvil? En general, las probabilidades de tener un éxito aplastante son muy bajas. En marzo Apple anunció que había pagado a los desarrolladores 4.000 millones de dólares (Unos 3.000 millones de euros) desde que abrió su tienda de aplicaciones en 2008. Pero según Distimo, una empresa de investigación de mercados holandesa, ese dinero se repartió entre 340.000 aplicaciones. Distimo calcula que actualmente una aplicación media obtiene unos ingresos de tan solo 20 dólares al día (unos 15 euros), es decir, unos 7.300 dólares al año (unos 5.500 euros).
Aún así, Chris Silva, analista móvil de Altimeter Group afirma que es un buen momento para que los emprendedores se centren en las aplicaciones móviles, puesto que el mercado aún está cambiando muy rápidamente. Todavía no está claro siquiera qué aparatos y sistemas operativos serán los más importantes dentro de un año o dos. “Creo que las cosas van a cambiar mucho, incluso a 18 meses vista”, sostiene Silva.
Hasta la fecha, las tiendas de aplicaciones, incluyendo la App Store de Apple y el Android Market de Google (ahora denominado Google Play) han registrado 35.000 millones de descargas. Estas tiendas, que facilitaron la distribución de aplicaciones móviles a millones de clientes potenciales sirvieron para arrancar el crecimiento actual de start-ups exclusivamente móviles, afirma Doug Renert, cofundador de Tandem, un acelerador de Burlingame, California (EE.UU.), que proporciona inversiones iniciales y espacio de oficinas temporal a start-ups móviles.
Antes de la aparición de las tiendas de aplicaciones, una empresa tenía que convencer a las operadoras móviles de que añadieran su producto a su “panel de control”, básicamente, las aplicaciones incluidas en un teléfono o los enlaces precargados en el navegador del mismo. De repente, explica Renert, “una pequeña start-up tenía las mismas posibilidades de colocar un producto en manos de millones de personas que una empresa grande y, en cierto sentido, tenía una ventaja respecto a ellas porque tienen la capacidad de cambiar y hacer nuevas versiones rápidamente”.
La velocidad a la que aparecen nuevas características tecnológicas y sensores –pantallas táctiles, giroscopios, acelerómetros, cámaras digitales cada vez mejores y medios para hacer compras en la propia aplicación- también ha tenido un papel importante en el crecimiento de las start-ups móviles. “Todas estas cosas han puesto patas arriba a todas las industrias”, afirma Renert. “Y los cambios significan oportunidades para las start-ups”.
Tandem, fundada en 2007, decidió aprovechar este cambio. En 2011 empezó a invertir exclusivamente en start-ups que trabajaran con software móvil. Tandem invierte 200.000 dólares (unos 150.000 euros) en cada start-up que acepta, a cambio de aproximadamente el 10 por ciento de las acciones de la empresa. Entre las start-ups que se encuentran en su cartera está BitRhymes, que ha conseguido unos 2,5 millones de usuarios para sus versiones de Bingo y otros juegos de teléfono dirigidos  a mujeres.
Jeanette Cajide, cofundadora y directora general de Blurtt, cuya aplicación de iPhone, lanzada recientemente, permite a los usuarios expresarse a través de imágenes y texto, espera que trabajar con una incubadora ayudará a arrancar a su start-up. A pesar de todo, intenta ser realista sobre las perspectivas de Blurtt, afirmando que no cree “en todo el cuento de hadas de Instagram”.
“Hay muchas casualidades, muchas relaciones y muchas cosas que tuvieron que entrar en juego para que pasara lo que pasó”. afirma.
Cajide participa en Archimedes Labs. Afirma que el entorno ofrecido por la incubadora le resultaba atractivo por su dedicación en exclusiva a lo móvil y por la experiencia de su equipo, entre los que se cuenta el veterano emprendedor y cofundador de TechCrunch Keith Teare.
Teare, director de producto en Archimedes Labs, creó la incubadora y aceleradora móvil a principios de 2011 con algunos amigos y socios. Archimedes Labs invierte principalmente en sus propias ideas, como la aplicación social del propio Teare, Just-me, pero Teare afirma que están valorando la posibilidad de financiar más aplicaciones externas más adelante este mismo año.
Con más de 550.000 aplicaciones en la App Store y 450.000 en Google Play, tanto gratuitas como de pago, a los creadores de aplicaciones les cuesta destacar o incluso mantener la atención de los usuarios ya existentes. La mayoría de las aplicaciones no serán éxitos y, según vaya creciendo el número de programas, será cada vez más difícil tener éxito.
Los emprendedores como Teare afirman que las mejores aplicaciones siempre encontrarán un público y conseguirán ingresos. Es más, no ve mejores alternativas que apostar por las aplicaciones. El software en los aparatos móviles es “fundamentalmente distinto” al que usaríamos en un ordenador, según Teare. La gente quiere descargarse aplicaciones y que hagan funciones específicas, más que conseguir esas mismas funciones en la Web.
“Creo que esto es el principio de una revolución tanto del software como del hardware, igual que lo fue el ordenador personal de sobremesa”, afirma.
Copyright Technology Review 2012.

No hay comentarios:

Publicar un comentario